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¡Sonríe, por favor!

¿Cuántas veces al día sonríes? ¿Con qué frecuencia ríes a carcajadas? Es posible que la mayoría de las personas respondiera a ambas preguntas con una respuesta similar a esta: “depende de la situación“. Es cierto que hay situaciones en la vida que cada persona puede encontrar motivos para reír, motivos para llorar, o mostrar indiferencia… ¿Sólo es posible sonreir o reír si somos felices? ¿Cómo influye la risa en nuestro bienestar y felicidad? Las personas que son más felices, ¿lo son porque ríen más, o ríen más porque son más felices? ¿Saludar a los otros con una sonrisa ofrece algún beneficio?

 La primera estrategia general que vamos a explorar, dentro de los 12 pasos propuestos en el artículo de finales de 2013, es precisamente una de las que más fácilmente se nos olvida poner en práctica a diario: REÍR. Uno de los comportamientos y actitudes que nos ponen en contacto con la felicidad es la práctica del sentido del humor, el ejercicio de la sonrisa y el disfrute de reír.

¿Alguna vez te has fijado si te ríes mucho o poco? Algunos estudios indican que los adultos nos reímos una media de 25 veces al día, mientras que los niños pequeños lo hacen una media de 300 veces. Existe una creencia muy extendida que dice que los niños son mucho más felices que los adultos; y gracias a esta creencia hay toda una “filosofía popular” que intenta justificar porqué es así: “la risa te hace parecer estúpido”, “la felicidad es para los ignorantes”, “a medida que crece la inteligencia, decrece el nivel de felicidad”… Todas estas afirmaciones pertenecen a cierto sector de la cultura popular…

Sin embargo, las investigaciones sobre el humor, los beneficios de la risa o la función social de la sonrisa indican todo lo contrario.

Reír nos conecta con múltiples sentimientos y emociones positivas, como la alegría, la satisfacción, el entusiasmo y la confianza. El mecanismo cerebral que explica este proceso es bidireccional: no solo estamos alegres porque se active cierto mecanismo cerebral (corteza prefrontal izquierda) ante una situación, sino que, al estar tristes, si nos reímos, se activan esos mismos mecanismos cerebrales que generan bienestar (reduciendo y/o eliminando la tristeza). Este descubrimiento nos permite desechar esa creencia popular que dice que solo “depende” de la situación el que nos riamos o sintamos emociones positivas; además, gracias a este mecanismo podemos cambiar nuestro estado de ánimo voluntariamente. Practicar la risa puede ser el método más eficaz para afrontar un día gris, para cambiar nuestro estado de ánimo y el de los demás.

El LaughLab (Laboratorio de la Risa) de Richard Wiseman, profesor de psicología en la Universidad de Hertfordshire, lleva algunos años investigando el sentido del humor y la risa desde diferentes perspectivas, encontrando resultados interesantes acerca de cómo nuestro cerebro reacciona ante los chistes. Del mismo modo, Natalia López Moratalla, de la Universidad de Navarra, UNAV, encuentra que la risa “se expresa de igual forma en todas las culturas, en todas las edades. La risa significa alegría y felicidad universalmente y en todas las épocas“. Si queréis saber cómo el humor cambia el cerebro, recomendamos una lectura pinchando aquí.

Las investigaciones de estos autores confirman que hay una relación entre la risa, el afrontamiento con éxito al estrés y una mejora en el funcionamiento del Sistema Inmunológico. Se ha descubierto también que la risa tiene beneficios en la salud, por ejemplo: fortalece las paredes sanguíneas (al reír los vasos se dilatan, lo que irriga mejor el organismo y provoca una circulación más estable), produce Inmunoglobulina A en la saliva (lo que ayuda a evitar infecciones en vías respiratorias), reduce el riesgo de infarto y apoplejía de forma significativa y además tiene relación con una mayor longevidad.

¿Alguna vez os habéis preguntado porqué sonreímos? ¿Para qué sirve la sonrisa? Este gesto que repetimos innumerables veces a lo largo del día, tiene múltiples funciones y posee un valor positivo intrínseco. Es uno de los gestos sociales más nutritivos que existen, pueden ser generadores de confianza y llegan a funcionar como nuestra mejor tarjeta de presentación ante los demás. Pensad por un momento en cómo te sientes cuando un bebé te sonríe, o el efecto que te causa la sonrisa de un camarero al entrar en un restaurante… Seguro que también recuerdas muchas experiencias en las que tu sonrisa ha sido tu mejor aliada al presentarte a un grupo nuevo o cuando has hecho una presentación ante tus clientes.

Pero sonreír no solo tiene beneficios para los que reciben ese gesto. El hecho de sonreír tiene efectos positivos en ti mismo también: aumenta tu confianza y seguridad, activa el circuito de conexión bidireccional que hemos mencionado anteriormente, facilitando la experimentación de emociones positivas.

¿De qué manera podemos utilizar el sentido del humor y la risa para ponernos en contacto con la felicidad? La Psicología Positiva considera el Sentido del Humor una de las 24 Fortalezas Humanas. Basándonos en los estudios y propuestas de Tayyab Rashid y Afroze Anjum, de la Universidad de Pennsylvania (lee el artículo completo aquí), desde Crecimiento Positivo queremos proponerte algunas pautas para incrementar tu sentido del humor y reírte más a menudo:

  • Haz sonreír a una persona todos los días a través de bromas, gestos o actividades lúdicas.
  • Disfruta de una película cómica 2 veces por semana.
  • Encuentra el lado divertido de lo que te ocurre: imagina que eres un cómico contando anécdotas.
  • Y de nuevo el cine: cuando veas una película cuyo género no sea la comedia, intenta explicarla desde una perspectiva humorística (recomendamos el ejemplo de la película de Woody Allen “Melinda & Melinda“).
  • Comparte tiempo con un amigo que tenga mucho sentido del humor.
  • Si tienes hijos o niños pequeños a tu alrededor, comparte cada risa que expresan (recuerda que ríen una media de 300 veces al día).
  • Comparte tus anécdotas más divertidas en las reuniones de amigos o de familia.
  • Disfrázate en las fiestas, baila siempre que la ocasión te lo pida, canta en voz alta, ¡suéltate!
  • ¿Tienes mascota? Juega con ella todos los días.

Uso del sentido del humor para el afrontamiento de situaciones del día a día, buscar el lado gracioso de lo que te ocurre, mirar el mundo como una película de humor y no como un drama, reír espontáneamente e invertir tiempo en actividades lúdicas, puede incrementar tu vínculo con el sentido del humor, una de las vías que recomendamos para ser más felices y potenciar el bienestar. Recuerda que, además, la risa es absolutamente contagiosa, como podéis comprobar en el vídeo que recomendamos aqui. ¡Contagiemos toda la risa posible!

Tony Corredera.

Director de Crecimiento Positivo.

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