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¿Puedes poner la mano en el fuego por que tus recuerdos son exactos al 100%?
2 marzo 2013 - 13:35, por , en Neuropsicología, sin comentarios

Muchos de nosotros, en el día a día, juramos que nos acordamos de un suceso tal y como ocurrió, pero… ¿apostarías algo por ello? Yo no.

Vivimos creyendo que tenemos la versión verdadera de todo, que nunca o casi nunca, para los más humildes, nos equivocamos pero: ¿y cuándo te encuentras con una persona que te da una versión distinta de un mismo suceso?, ¿quién tiene razón?, ¿alguien miente, o quizás los dos se equivocan sin saberlo?  Yo me inclino más por que los dos se equivocan sin saberlo.

La memoria es una capacidad cognitiva frágil al paso del tiempo, igual que un mueble que dejas guardado en un desván por un tiempo prolongado hasta que lo vuelves a necesitar. Cuando lo necesitas, ese mueble se ha ido cubriendo de capas y capas de polvo. Ese mueble cubierto de gran  cantidad de polvo no es el mismo mueble aunque se parezca mucho.

Ahora me viene a la memoria una frase de una canción de Miguel Bosé que dice: “el tiempo nos pasa casi inadvertido”: y qué cierto es.

¿Qué es lo que le ocurre a la memoria? Daniel L. Schacter, Director del Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard y autor del interesante libro “Los Siete Pecados de la Memoria”, nos ofrece algunas claves para comprenderlo.

En primer lugar, el paso del tiempo, que Daniel L. Schacter denominaba en uno de sus libros “el pecado del transcurso” que alude al debilitamiento de un recuerdo con el paso del tiempo. Si yo os pregunto lo que comisteis ayer seguramente lo recordéis mejor que lo que comisteis hace diez días. El recuerdo de ayer está más reciente.

Otra opción es que os acordéis de lo que comisteis hace diez días porque ocurrió un suceso importante como el día del padre en el que vuestra madre preparó ese plato que tanto os gusta y por eso lo recordáis. Es como tener el comodín del público, igual que los concursantes del programa televisivo Quién quiere ser millonario.

Cuando ocurrió el atentado en los trenes de Atocha, estoy bastante segura de que todos recordaréis dónde estabais y que estabais haciendo cuando os enterasteis de la noticia. Yo recuerdo que había quedado para acudir a una manifestación por la defensa de a psicología como profesión sanitaria. Incluso hablamos de quedar en la universidad y partir desde allí al centro de Madrid, pero otros decidimos ir directamente ya que vivíamos en Madrid y la universidad nos quedaba más lejos. Ese día no había clase en la facultad de psicología y muchos estudiantes no cogieron esos trenes para ir a clase ya que tuvieron la suerte de que no había. ¿Qué estabais haciendo vosotros cuando os enterasteis de la noticia? ¿Lo recordáis vívidamente?

Por otro lado ¿solamente el transcurso del tiempo por sí solo es tan potente de afectar a la memoria?, ¿hay más causas, más capas de polvo que cubren ese mueble que dejamos en el desván?

Otra capa de polvo es la del “error por comisión” que sería una información errónea que asociamos con el recuerdo. A veces sucede que le comentamos a alguien que fue él o ella quien nos contó una historia y esa persona lo niega; puede que lo que esté ocurriendo es que ese recuerdo es cierto, pero que nos lo contó otra persona o lo leímos en algún sitio.

Para Daniel L. Schacter, éste sería el cuarto pecado de la memoria que él denomina “atribución errónea”.

Una tercera capa de polvo que puede cubrir nuestro recuerdo, son los nuevos conocimientos y experiencias que atesoramos a lo largo de nuestra vida y que sin darnos cuenta volcamos sobre recuerdos pasados, a esto Daniel L. Schacter lo llama el pecado de la “propensión”. Esto hace que rehagamos recuerdos pasados como quién decide innovar un plato echándole algún  nuevo ingrediente que “casa” bien con el sabor.

Otra cuestión que se une a esto último son nuestros estados de ánimo actuales. Depende de cómo te sientas hoy, recordaras sucesos antiguos de una manera distinta. Por ejemplo, puede que la relación con un antiguo novio acabase de manera cordial y según tu estado emocional actual la recuerdes como una experiencia más negativa de cómo realmente la viviste en ese momento o de cómo la recordabas en otro momento de tu vida.

Así es que todas estas capas de polvo que cubren nuestros recuerdos, que lo que deseamos recordar esté asociado con un evento importante para nosotros, la influencia de nuestras creencias y estados emocionales, tiñen el verdadero tono de nuestros recuerdos no siendo 100 % exactos.

Natalia Torrecilla Merchán.

Departamento de Neuropsicología.

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