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Pseudociencias, gurús y sus peligrosos efectos (I)
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31 octubre 2017 - 10:26, por , en Cartas del Director de CP, Divulgación, sin comentarios

Cuando estudiaba mi Master en la Especialización en Psicología Clínica, redacté un pequeño artículo para la clase de “Desvinculación de Sectas”, en el que reflexionaba sobre el efecto que los Grupos de Manipulación Psicológica y las diferentes (y demasiado extendidas) Pseudociencias tenían en la población en general y, concretamente, en los grupos de riesgo: personas que están sufriendo, que se sienten perdidas, que no encuentran su lugar en el mundo y que no consiguen ver su “sentido vital”. ¿Quién no se ha sentido así alguna vez? Todos somos susceptibles de atravesar un momento complicado en nuestras vidas y es en ese momento, en ausencia de ciertos factores de protección, cuando los mensajes pseudocientíficos, en boca de una persona con autoridad, pueden tener efectos explosivos. Os dejo ese artículo, de 2005, aquí.

DEPRESSEDWOMANHace mucho tiempo que deseaba escribir sobre este tema, pero el impulso lo he recibido al escuchar la terrible historia real de una buena amiga mía. Tener una enfermedad cuyo nombre, en el imaginario colectivo, se asocia inmediatamente con la muerte, es suficientemente duro como para que, además, profesionales de la salud te CULPEN de dicha enfermedad:

  • Afirmar que tu cáncer es el resultado de un “problema emocional sin resolver” es una falacia y una autética barbaridad.
  • Decir que “si tu tumor mide 6 centímetros, entonces es que hace 6 años te ocurrió algo que no has resuelto“, es una estupidez directamente.

Estas son las afirmaciones que un médico, una psicooncóloga y alguna enfermera hicieron a mi amiga; son afirmaciones procedentes de la Bioneuroemoción, una teoría sin fundamento científico y sin estudios que avalen sus afirmaciones. Pinchando aquí, podéis leer un informe de RedUne (Asociación para la prevención de la manipulación sectaria) sobre Bioneuroemoción (1).

Sin embargo, incluso para alguien con formación científica, en un momento de sufrimiento y desesperanza, supone un impacto emocional negativo recibir mensajes como los anteriores. Creo que debemos ser más exigentes y supervisar la proliferación de modelos de intervención pseudocientíficos, que crean más dolor, dependencia y sufrimiento que soluciones.

Culpabilizar a quien está sufriendo una enfermedad es inmoral.

Uno de los objetivos, para el psicólogo Ramón Bayés, de las profesiones relacionadas con el cuidado de personas enfermas (por ejemplo, la medicina, la psicología de la salud o la enfermería) es perseguir la excelencia en el trato con el paciente. Esto es ir mucho más allá de curar la enfermedad, va más allá del maravilloso principio hipocrático “ante todo, no hagas daño”.

acompanar-al-paciente-con-depresionCulpar a un paciente de sus propios problemas, de sus enfermedades supone generarle más emociones negativas, supone crearle otro problema más. La excelencia en el trato con pacientes supone empatía en su máxima expresión, respeto por su sufrimiento y profesionalidad en la ayuda; esta última parte exige recursos basados en la evidencia.

Cuando estamos en el hospital, enfermos, temiendo por nuestra vida y a la espera de una cirugia aterradora, tenemos que confiar en los médicos que nos tratan. Si no lo hacemos así, la vida se vuelve muy complicada“.

Henry Marsh, Médico Cirujano.

El psicólogo social Stanley Millgram demostró la influencia de las figuras de autoridad en los procesos de obediencia, en sus famosos experimentos desarrollados en las décadas de los 60 y 70 del siglo XX. Lo que se descubrió es que cualquier persona, bajo el influjo de una figura de autoridad (por ejemplo, un médico, un científico, etc.), es capaz de llevar a cabo conductas que entrarían habitualmente en conflicto con su conciencia personal. Podéis ver un vídeo interesante al respecto pinchando aquí.

¿Qué podemos hacer entonces? ¿Desconfiamos del médico o del profesional de ayuda? ¿Hemos de acudir a varios profesionales al mismo tiempo? ¿Nos quedamos con que, aunque no esté funcionando una terapia, se hacía con “buena intención”?

yesman_04Cuando hablamos de sufrimiento humano, no podemos quedarnos en las intenciones. Tener buena intención no es un método terapéutico validado científicamente. Algunas personas tienen entre sus características la cualidad de ser persuasivos, de ser inspiradores en sus palabras, y provocar emociones positivas entre quienes les escuchan. De este modo, a través de la mezcla entre la necesidad por mensajes sencillos e impactantes que tienen muchas personas (es posible que todos deseemos que la vida sea más sencilla de lo que la percibimos cuando sufrimos) y la existencia de personas con gran capacidad comunicativa, proliferan autoproclamados “Gurús” que, con “buena intención“, lanzan argumentos pseudocientíficos, invalidados por investigaciones recientes o directamente falsos. Nuevamente, debemos ser exigentes y responsables con esta situación y no mirar a otro lado.

En mi experiencia profesional, han acudido a mi consulta con cierta frecuencia personas que han pasado por tratamientos pseudocientíficos de diverso tipo, hechos por personas sin formación científica, cuyo resultado ha acabado siendo terrible: la cronificación de sus problemáticas previas. De igual modo, he atendido a personas que han leído algún libro de autoayuda, siguiendo sus recomendaciones al pie de la letra sin una mejora de su problemática, lo que les ha llevado a considerar que “no tienen solución”. Cuando una persona sufre y, a través del contacto directo con su terapeuta, llega a la conclusión de que su problema es culpa suya, que no tienen solución o que no quieren resolverlo, está creando un segundo problema “de la nada”. Esta forma de actuar no es “casual”, sino que forma parte de la metodología de los Gurús Pseudocientíficos: primero te desmoralizan, te despojan de esperanza, para luego autoerigirse como los únicos capaces de ayudarte a resolver tus problemas. La consecuencia de este proceso es la creación de una dependencia hacia el terapeuta o gurú.

terapia-de-dignidadUna de las bases esenciales de una psicoterapia basada en la evidencia es que no parte del principio de infalibilidad. Hay variables dentro de una terapia que hacen que los avances sean más lentos o más rápidos, que se pueda progresar de un modo u otro, que no tienen que ver con la “perfección” del modelo terapéutico; una alianza terapéutica frágil, falta de experiencia con un tipo de demanda por parte del profesional, falta de conocimientos específicos en un área de intervención, resistencias del paciente y del terapeuta… Pocos profesionales reconocen los porcentajes de “fracaso terapéutico”: aquellas situaciones en las que, a pesar de actuar con profesionalidad, no se consiguen los resultados deseados.

Tratar a los pacientes con humanidad, empatía y profesionalidad no tendría que ser un obstáculo para un profesional de la salud bien formado. Se puede ser un buen científico (utilizando teorías y métodos basados en la evidencia, sujetos a revisión permanentemente) y al mismo tiempo tratar con cuidado, cercanía, comprensión y compasión a las personas que ponen su confianza en tus manos, que esperan que les ayudes a alcanzar sus objetivos y reducir su sufrimiento. Reconocer que no sabemos todo, que podemos equivocarnos, que tal vez haya otros profesionales mejor cualificados, son formas de reconocimiento de lo prioritario en la relación terapéutica: el respeto a la dignidad de nuestros pacientes.

Tony Corredera

Director de Crecimiento Positivo

(1) La teoría de la Bioneuroemoción y sus defensores defienden el origen emocional de las enfermedades como el cáncer. El presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Miguel Martín ha afirmado la pasada semana (octubre 2017) que “no hay datos que avalen el origen emocional del cáncer“.

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