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20 de Marzo: Día Internacional de la Felicidad

Hoy, día 20 de Marzo, es el Día Internacional de la Felicidad. Aunque oficialmente la celebración internacional cuenta a partir del año 2014, numerosas organizaciones ya se han hecho eco de esta celebración y están generando numerosas propuestas de participación social, eventos de todo tipo, para ejecutar su compromiso con la felicidad propia y de quienes nos rodean. Desde Crecimiento Positivo, deseamos compartir una reflexión sobre las implicaciones que tiene considerar esta fecha para celebrar la felicidad, y los múltiples significados que puede tener esta consideración.

La propuesta, promovida por el gobierno de Bután (también autores de la propuesta del FIB: Felicidad Interior Bruta), y aprobada por Naciones Unidas, sirve para recordar que la Felicidad sigue siendo “un objetivo humano fundamental“, que no solamente los ciudadanos, sino las sociedades en su conjunto han de proponerse. Resulta interesante que institucionalmente comencemos a tomarnos “en serio” la felicidad como algo más que una motivación humana, para proponerlo como objetivo. Durante muchos años, la felicidad ha sido considerada una meta poco realista, incluso infantil, así que ha sido obviada como un objetivo legítimo a perseguir por las sociedades para incrementar el bienestar de los integrantes de dichas sociedades.

Abraham Maslow, uno de los fundadores de la psicología humanista, expuso en 1943 una teoría motivacional, tremendamente conocida, y que ha calado hondo en la sociedad humana: La Pirámide de las Necesidades Humanas.

Según Maslow, los seres humanos poseemos una serie de necesidades que hemos de cubrir siguiendo un orden, ocupándonos en primer lugar de las necesidades de supervivencia, tales como las necesidades fisiológicas, de seguridad y afiliación, para después ocuparnos de necesidades de desarrollo y realización, como las de reconocimiento y autorrealización. A medida que se van cubriendo las necesidades de supervivencia, van apareciendo las necesidades de orden superior, de tal manera que la amistad no surge como necesidad si no se han cubierto antes la seguridad física y la alimentación, por ejemplo.

Siguiendo esta lógica, como sociedad hemos actuado del mismo modo, centrándonos fundamentalmente en cubrir las necesidades de supervivencia, para ir escalando hacia necesidades de autorrealización. Sin embargo, no nos hemos ocupado de éstas últimas, no las hemos considerado un objetivo, una meta digna de alcanzar, de tal manera que construyamos, entre todos, como integrantes de la misma sociedad, las condiciones que faciliten el camino hacia la felicidad.

Considerar la felicidad como meta colectiva, supone en primer lugar comenzar a pensar de modo distinto sobre la dirección que deseamos llevar como conjunto de personas que convive en sociedad. A pesar del momento que vivimos, en muchas sociedades, en las que miles de personas lo están pasando realmente mal, y parece que los índices de bienestar tradicionalmente consultados son menores, proponer un día Internacional de la Felicidad es un desafío que como sociedad hemos de aceptar. La Felicidad no ha de ser considerada como un lujo, como un indicador de prosperidad psicológica de unos pocos, sino que al proponerla como objetivo comunitario, social y cultural, se transforma en una responsabilidad de la que todos formamos parte.

En sus orígenes, la Psicología Positiva se propuso estudiar la felicidad y las fórmulas a través de las cuales se podría conseguir; de hecho, la primera formulación teórica aportada por Martin Seligman sobre la felicidad versaba sobre “Las 3 vías hacia la felicidad“, que él postulaba que eran “la vida placentera“, “la vida comprometida” y “la vida con sentido“. Si bien las perspectivas iniciales, formuladas por el propio Seligman, intentaban describir lo que las personas eligen para ser felices (las mencionadas 3 vías hacia la felicidad), también se insinuaba que la investigación sobre la felicidad tendría que dirigirse hacia otros ámbitos, como las instituciones que facilitan transitar el camino de la felicidad.

Aunque las últimas aportaciones de la Psicología Positiva hablan del concepto Bienestar como eje central, en lugar de la Felicidad, lo cierto es que ésta última no ha de ser postergada ni desechada como objetivo a perseguir, puesto que sigue estando conectada de forma profunda con los objetivos y metas de desarrollo y crecimiento de las personas. A través del Modelo PERMA propuesto por Seligman en 2010, hemos descubierto nuevas vías alternativas para incrementar nuestro bienestar y el de los demás; porque, como afirmaba Chris Peterson, la Psicología Positiva versa, precisamente, de los demás. Y es precisamente aquí, a través de la importancia que tienen las Relaciones Positivas para incrementar nuestro bienestar y felicidad, que proponer una fecha para conmemorar el Día Internacional de la Felicidad, encaja y tiene sentido.

Como sociedad hemos de comprometernos en construir los mecanismos y facilitar las herramientas para que cada cual transite su particular camino hacia la felicidad, de tal manera que pueda hacerlo al mismo tiempo que garantiza sus necesidades de supervivencia. No deseamos restarle valor a la contribución de Maslow, al contrario, puesto que sigue siendo válida en tanto en cuanto referencia las distintas necesidades humanas que tenemos y la importancia de cubrirlas.

Como individuos, hemos aceptado que es importante, entre todos, contribuir a facilitar la obtención de las necesidades de supervivencia propias y ajenas, pero hasta ahora no había un compromiso institucional, comunitario, social y cultural, para comprometernos con la Felicidad y el Bienestar de nuestros compañeros de ruta: las demás personas con quienes coexistimos. Una sociedad que se preocupa no solo de garantizar la supervivencia, sino que se ocupa también de crear las herramientas y facilitar el acceso de cualquiera que lo desee a las mismas para generar Bienestar y Felicidad, es una sociedad nueva, indudablemente. Puede que estemos aún lejos de lograr superar viejos mecanismos, pero quizá colocar en el mapa este día, sea un primer paso para lograr el objetivo de ayudar al Crecimiento Positivo de quienes formamos parte de nuestra sociedad. Por cierto, ¿cuál será tu contribución a la Felicidad Global?

Antonio Corredera.

Director de Crecimiento Positivo.

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